Rueda de prensa · Corea del Sur – Uruguay: Resiliencia y análisis técnico ante la máxima exigencia
Rueda de prensa · Corea del Sur – Uruguay: Resiliencia y análisis técnico ante la máxima exigencia
Tras el segundo encuentro de la ventana internacional disputado en el Estadio Mundialista de Seúl frente a Uruguay (1-4), Robert Moreno analizó en sala de prensa las dificultades encontradas ante una de las selecciones más intensas del panorama mundial y la respuesta competitiva del equipo en la segunda mitad.
Lejos de recurrir a justificaciones sobre el desgaste físico o el escaso tiempo de preparación conjunta, el seleccionador ofreció una lectura analítica y pedagógica del partido, poniendo el foco en los aprendizajes necesarios para competir en la élite internacional.
«Ante selecciones de este nivel, cada desajuste se penaliza»
En su valoración del encuentro, Moreno reconoció la superioridad del rival en la primera mitad y explicó los motivos tácticos que desequilibraron el choque:
«Ante selecciones de primer orden mundial como Uruguay, cada desajuste en la presión o en la basculación se penaliza de inmediato. Tienen una velocidad de circulación y una agresividad en los duelos que te exige la máxima concentración durante los noventa minutos. En la primera parte nos costó encontrar las distancias adecuadas y concedimos espacios que un rival de este calibre no perdona.»
El técnico descartó cualquier lectura complaciente o basada en factores externos:
«No buscamos excusas en el calendario, en los viajes ni en la fatiga. Sabíamos a quién nos enfrentábamos y precisamente queríamos este nivel de exigencia. El crecimiento competitivo pasa por mirarse de frente en este tipo de escenarios y asumir con rigor dónde estamos y qué debemos corregir.»
La corrección en el descanso y la capacidad de competir
Moreno valoró positivamente el paso adelante dado por los futbolistas en el segundo tiempo tras los ajustes introducidos en el vestuario:
«Lo más positivo de la noche fue la entereza del equipo. Tras un marcador muy adverso al descanso, el vestuario no bajó los brazos. Ajustamos la altura del bloque, corregimos los saltos a la presión y fuimos capaces de competir de tú a tú en la segunda parte, generando ocasiones y logrando marcar. Esa capacidad de reacción y esa dignidad competitiva marcan la base sobre la que tenemos que seguir construyendo.»
El seleccionador concluyó recordando que la construcción de un modelo de juego sólido requiere atravesar momentos de adversidad para consolidar los automatismos del grupo de cara a los retos oficiales.
