Cuaderno de trabajo · Cronobiología aplicada al fútbol
Cómo se prepara un partido a siete husos horarios de distancia
Sochi–Khabarovsk, marzo de 2025: el cuaderno de trabajo de un desplazamiento de 7.500 kilómetros.
FC Sochi → Khabarovsk Jornada 24 · Primera División rusa 16 marzo 2025
En el fútbol se habla mucho de sistemas, de presión y de balón parado, y muy poco de una variable que decide partidos y casi nunca aparece en las crónicas: a qué hora cree tu cuerpo que estás jugando.
En marzo de 2025 me tocó resolver ese problema en su versión más extrema. El FC Sochi jugaba en Khabarovsk, en el extremo oriental de Rusia, a orillas del Amur y a poco más de treinta kilómetros de la frontera china. Siete husos horarios hacia el este. Unos 7.500 kilómetros en dos vuelos, con escala en Moscú.
Este artículo cuenta cómo se preparó ese viaje. Lo escribo porque es un tipo de trabajo que rara vez se explica fuera de los vestuarios, y porque cualquier entrenador que compita en una liga con distancias grandes —Rusia, Estados Unidos, China, Brasil, Australia, o cualquier competición internacional— se va a encontrar exactamente el mismo problema.

01El problema: jugar a las 15:00 cuando tu cuerpo cree que son las 08:00
El partido era el domingo a las 15:00, hora de Khabarovsk. En Sochi, en ese momento, eran las 08:00 de la mañana.
Eso significa que mis jugadores iban a competir en la franja horaria en la que un futbolista rinde peor. No es una impresión: el rendimiento físico humano sigue un ritmo diario bastante estable, con el pico en la tarde —cuando la temperatura corporal central y la activación neuromuscular están más altas— y un valle a primera hora de la mañana. A esa hora interna hay menos fuerza, menos flexibilidad articular, la velocidad de reacción baja y el mismo trabajo se percibe como más duro.
Añade lo demás:
- La desincronización hormonal. El cortisol, la hormona del crecimiento, la melatonina, todo el ciclo sigue funcionando con el horario de origen durante días. La hormona del crecimiento se libera sobre todo en el sueño profundo nocturno; si el sueño se desordena, la reparación muscular se resiente.
- El apetito y la digestión. Uno de los síntomas más comunes del desfase horario es que dejas de tener hambre cuando toca comer. Un futbolista que no desayuna bien el día del partido llega vacío.
- Lo cognitivo, que es lo peor. Las tareas complejas —leer una jugada, decidir cuándo saltar a presionar, anticipar— se deterioran antes y más que las simples. Nosotros jugábamos con presión alta y control de balón. Ese estilo no perdona una décima de retraso en la decisión.
Y la restricción decisiva: llegábamos a destino unas 30 horas antes del partido. La regla aproximada que maneja la literatura es que el organismo necesita en torno a un día por cada huso horario cruzado para resincronizarse del todo. Siete husos, siete días. Nosotros teníamos treinta horas.
Es importante entender esto, porque condiciona todo lo demás: la adaptación completa era imposible. No había ningún plan, ni bueno ni malo, que la consiguiera. La pregunta no era cómo nos adaptamos, sino cómo perdemos lo menos posible.
02Lo primero es documentarse
Un entrenador no es fisiólogo. Yo no lo soy. Cuando aparece un problema de este tipo, lo primero no es opinar: es ir a ver qué se sabe.
Buscamos con todas las herramientas que teníamos a mano: bases de datos científicas, revisiones publicadas, documentos de consenso, material divulgativo de fisiólogos del rendimiento, y también las herramientas de inteligencia artificial que existían entonces, que para esto sirven exactamente para lo que sirve un buscador muy rápido: localizar literatura y ordenarla. De ahí salió un informe interno de más de ocho mil palabras, con las fuentes citadas una a una.
Lo que dice esa literatura, resumido, es bastante consistente. La referencia más citada del ámbito es el documento de consenso Managing Travel Fatigue and Jet Lag in Athletes: A Review and Consensus Statement (Janse van Rensburg y cols., Sports Medicine, 2021), firmado por más de veinte investigadores y clínicos del rendimiento de distintos países. La idea de adelantar la fase de sueño con luz brillante matinal antes de un viaje hacia el este se estudia desde hace más de veinte años.
Las herramientas de búsqueda no deciden nada. Encuentran. Todo lo que viene después es el trabajo del cuerpo técnico, y es la parte que de verdad cuesta.
03De la literatura al vestuario: el filtro
Entre un informe científico y un futbolista hay una distancia enorme. Salvarla es el oficio. En este caso significó cinco cosas:
- Filtrar por contexto. La literatura habla en general; tú tienes un caso concreto. Nuestro estilo de juego, nuestra hora de partido, nuestro itinerario real —Sochi–Moscú a las 13:45, escala de 2 h 45 min, Moscú–Khabarovsk de ocho horas—, nuestro calendario con partidos las dos semanas previas y la normativa de suplementación que nos aplicaba. La mitad de lo que lees no te sirve. Hay que tirarlo.
- Traducirlo a decisiones. «Exposición a luz brillante matinal» no es una instrucción. «A las 08:30, quince minutos de trote suave fuera del hotel» sí lo es. Un plan que no dice hora y lugar no se ejecuta.
- Reducirlo. De más de ocho mil palabras a ocho diapositivas que un futbolista lee en tres minutos. Si no cabe en tres minutos, no llega.
- Traducirlo de verdad. El material se entregó en español, ruso e inglés. Un plan que la plantilla no puede leer en su idioma no es un plan, es un archivo.
- Validarlo con quien corresponde. La melatonina y la cafeína las pauta el cuerpo médico y de preparación física, no el entrenador y desde luego no un programa informático. Esa conversación es obligatoria y es donde varias ideas se caen.
Y una última cosa, que no es técnica: explicárselo a los jugadores. Un futbolista al que le cambias la hora de despertarse durante una semana sin decirle por qué lo cumple mal. Si entiende qué le está pasando a su cuerpo, lo cumple bien. Buena parte del éxito de un plan así se juega ahí.



04El plan, hora a hora
Esto es lo que recibió la plantilla.
Adelantar el día entero, poco a poco. Despertarse 30 minutos antes cada día, hasta las 05:00 del jueves. Y acostarse 30 minutos antes cada noche — el documento lo dice literalmente: «para mantener horas de sueño óptimas». El sueño no se recorta: se desplaza. Con eso, comidas desplazadas también (desayuno 05:00–06:00, comida 12:00, cena 17:00–18:00), luz natural por la mañana, pantallas fuera por la noche y melatonina en dosis bajas (0,5–1 mg) desde el Día −5. Entrenamientos movidos a las 08:00 de Sochi, para que el cuerpo aprenda a competir en esa franja, y carga física reducida desde el Día −5: el viaje ya es una carga en sí mismo.

Sesión suave por la mañana. Comida temprana a las 12:00. En la escala de Moscú, moverse por el aeropuerto e hidratarse, y nada de cafeína ni comidas pesadas «para facilitar el descanso en el siguiente vuelo». Cena ligera hacia las 17:00, gafas de bloqueo de luz azul después de cenar. Relojes cambiados a hora de Khabarovsk antes de despegar. Melatonina ~1 mg justo antes del despegue, antifaz y tapones. Y la instrucción central del viaje: dormir en el avión al menos 6 horas.

Aterrizaje a las 09:00 y desayuno inmediato. Luz natural cuanto antes. A las 11:00, activación ligera. A las 15:00, entrenamiento suave a la hora exacta del partido. Nada de dormir durante el día, más allá de una siesta opcional de 30 minutos. Cena temprana, melatonina y a dormir a las 22:30.

Despertar a las 07:30 y activación física ligera. Desayuno a las 09:00. Comida pre-partido a las 12:00. Cafeína (200 mg) a las 13:30, para que el pico llegue con el pitido inicial. Activación alargada y ejercicios de reacción a las 14:00. Partido a las 15:00.

05Las tres decisiones que más se discuten
De todo lo anterior, hay tres cosas que a quien no ha hecho un viaje así le chirrían. Merece la pena explicarlas, porque son las que sostienen el resto.
Por qué se duerme en el avión y no al llegar
Volábamos de noche a propósito. Ocho horas de vuelo en oscuridad son el bloque de sueño más limpio que vas a tener en todo el desplazamiento: es la única forma de saltar husos horarios sin pagarlos en vigilia. Por eso se ordena todo lo anterior —cena ligera, sin cafeína, luz azul bloqueada, melatonina antes de despegar, antifaz y tapones— para proteger ese bloque. Es la instrucción más repetida de todo el material, y aparece dos veces en la presentación, en los tres idiomas.
Por qué no se duerme de día el sábado
Esta es la que más cuesta. Aterrizas a las nueve de la mañana después de un vuelo nocturno y lo que te pide el cuerpo es acostarte. Si lo haces, has perdido el viaje: te despiertas a media tarde, no duermes por la noche y llegas al partido peor que si no hubieras hecho nada. Así que se aguanta el día: luz, movimiento, comidas en hora local y como mucho una siesta corta de treinta minutos. De las 09:00 a las 22:30 despiertos: trece horas y media, un día normal de una persona normal. No es un castigo — es exactamente lo que permite dormir nueve horas esa noche, que es de donde sale el rendimiento del día siguiente.
Por qué se entrena a la hora del partido
El entrenamiento del sábado a las 15:00 no buscaba carga; buscaba enseñarle al organismo que a esa hora hay que estar en modo competición. Y de paso reconocer el campo, el clima y la luz. Fue una sesión corta y suave. Su valor no era físico, era horario.

06Lo que no se puede controlar, y conviene decirlo
Sería deshonesto contar esto como si fuera una ciencia exacta.
Con siete husos y treinta horas, la adaptación completa es imposible, y ningún plan la consigue. Lo máximo a lo que puedes aspirar es a recortar la pérdida.
La respuesta es muy individual. Hay jugadores que duermen ocho horas sentados en un avión y otros que no pegan ojo. Hay quien tolera la melatonina y quien se levanta espeso. Por eso el plan tenía márgenes —siestas opcionales, dosis mínimas, decisiones individuales— y por eso el cuerpo técnico tiene que ir preguntando uno por uno durante todo el viaje.
Y no hay forma de saber cuánto sirvió. No puedes hacer el mismo viaje dos veces, con y sin plan, para comparar. En Khabarovsk ganamos 0–1, pero sería tramposo presentar ese resultado como validación de nada: un partido no valida un protocolo. Lo único que puedo afirmar con seguridad es que se abordó con criterio, por escrito y con la mejor información disponible, en lugar de subirse al avión y confiar en la suerte.
07Lo que me llevo de aquel viaje
Tres cosas, y valen para cualquier cuerpo técnico que se enfrente a esto:
- Empieza siete días antes, no el día del vuelo. Casi todo lo que se gana se gana en la semana previa, moviendo el día entero poco a poco. Cuando embarcas, la mayor parte del trabajo ya está hecha o ya no se puede hacer.
- El plan tiene que caber en un folio y estar en el idioma del jugador. Lo demás es documentación interna. La calidad de un plan de viaje no se mide por lo completo que sea, sino por lo que la plantilla recuerda a las seis de la mañana en un aeropuerto.
- Documéntate y después decide tú. Buscar bien es barato y hoy es más rápido que nunca. Pero ninguna búsqueda conoce a tu plantilla, tu vuelo, tu calendario ni a tus médicos. La información se busca; las decisiones se toman, se firman y se responden.
Nota final · sobre las informaciones publicadas en enero de 2026
Incluyo esta nota porque desde enero de 2026 se ha publicado en varios países que en este viaje se ordenó a los jugadores permanecer 28 horas seguidas sin dormir. Los datos que siguen salen del mismo material descrito arriba, que se entregó a la plantilla en febrero y marzo de 2025 en español, ruso e inglés.
El plan reserva dos bloques de sueño protegidos entre la salida de Sochi y el saque inicial:
| Bloque | Prescripción del documento |
|---|---|
| Vuelo Moscú–Khabarovsk | mín. 6 h (el informe interno dice 6–7) |
| Noche del sábado en Khabarovsk | 9 h · 22:30 → 07:30 |
| Total prescrito en las 48 h previas | ~15 h de sueño |
La única indicación de permanecer despierto es la del sábado, ya explicada en el apartado 5: de 09:00 a 22:30, trece horas y media, que es lo que recomienda cualquier protocolo de viaje transmeridiano y lo que hace posible dormir nueve horas esa noche.
Ninguno de estos archivos contiene una indicación de permanecer 28 horas despierto.

Sobre el uso de inteligencia artificial: como está escrito en el apartado 2, la investigación bibliográfica se hizo con las herramientas de búsqueda disponibles, incluidas las de IA. Es una parte normal y declarada del método, y en mi opinión lo raro sería lo contrario: llevar a una plantilla profesional a cruzar siete husos horarios sin haber consultado lo que se sabe del asunto.
Quien quiera contrastar cualquiera de estos datos puede escribirme. Las diapositivas están a disposición de cualquier periodista que quiera verlas.